“Emprendedores que sufren T.I.C. (Trastorno de inversión compulsiva)”

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Josep Darnés

Dicen que el emprendedor normal se obsesiona con el dinero y que el emprendedor brillante se obsesiona con aportar valor, ser disruptivo y dormir bien por las noches. “Show me the money!” Esa famosa frase que no para de repetirle el personaje de Tom Cruise al de Cuba Gooding Jr. en la película “Jerry Maguire”, podría ilustrar el habitual encuentro inversor – emprendedor. El inversor le pide al emprendedor que “le enseñe la pasta”, o lo que es lo mismo, unos KPIs suficientemente atractivos para seguir confiando y seguir invirtiendo. Y al mismo tiempo el emprendedor le pide al inversor que “pague la siguiente ronda” para hacer crecer la empresa, con la promesa de que el día del éxit multiplicará por 10 lo que había invertido.

En el ambiente startupero son muy habituales las conversaciones sobre encontrar inversor, acceder a algún tipo de financiación pública o conseguir de dinero de los FF&F. Evidentemente, hacer dinero es uno de los objetivos de cualquier empresa, pero las Startups no son “cualquier” empresa, tienen una idiosincrasia propia, y la visión cortoplacista no suele ser buena compañera de viaje. Esto es algo que en entornos startuperos consolidados y maduros lo tienen claro, pero en otros no tanto, lo que hace que conseguir dinero pase a ser el problema número 1 para el emprendedor.

Bill Gross, emprendedor y fundador de la incubadora Idealab, quería descubrir qué era lo que hacía triunfar a las startups. Para ello analizó de manera sistemática en 200 startups con distintos niveles de éxito (vídeo), cuáles habían sido los factores (reales) que más habían influido en el éxito de éstas. Y los resultados resultaron, como mínimo, sorprendentes:

Slide del TED Talk de Bill Gross sobre los factores de éxito en Startups (2015)

El primero era acertar en el timing, o sea, “estar en el lugar adecuado en el momento adecuado”. Ese momento oportuno, esa ventana de oportunidad que se abre y ¡bingo! Ese instante adecuado que es difícil de saber, pero que si lo aciertas tu Startup puede crecer como la espuma. ¿Era Whatsapp mejor que sus adversarios Telegram o Kik? ¿O Facebook mejor que otras redes sociales que salieron a posteriori? Seguramente no, pero ambas acertaron en la ventana de oportunidad. A veces se trata de ser los primeros, pero en muchos casos no es así. Gross pone el ejemplo de Airbnb que salió en el pico de máxima recesión económica, coincidiendo con el momento que más personas necesitaban dinero extra y estaban dispuestas a alquilar las partes infrautilizadas de sus casas, que en épocas de bonanza no hubiesen alquilado. Apunta también al caso de Uber, que acertó justo el momento que había personas que vieron una oportunidad de hacer dinero extra haciendo de chófer para otros, dándose cuenta que su coche estaba parado un 95% del tiempo. En cambio, Gross lamenta que su aceleradora intentó lanzar una plataforma de vídeo en streaming demasiado pronto: el ancho de banda y lo códecs de vídeo no eran adecuados aún. Dos años después, cuando ya existía la tecnología adecuada, tres jóvenes empleados de Paypal, lanzaron por su cuenta una plataforma llamada Youtube, que fue comprada dos años después por Google por 1.65 billones de dólares.

En segundo lugar, entre los factores de éxito estaba acertar el equipo humano de la Startup, así como los procesos de ejecución y la calidad de la plataforma, que dan sostén a todo su funcionamiento. Sin personas no hay startup. Parece lógico ¿no?

En tercer lugar, estaba el hecho de dar con una idea disruptora de verdad. Esto ya es más sorprendente y podría pensarse que tener esa “gran idea” es lo más importante, que sin ella no habría nada a posteriori. Y es verdad, pero sólo en parte: la buena idea es una condición necesaria, pero no suficiente, como hemos visto si esta idea no aparece en el momento oportuno, por genial que sea, tendrá pocas posibilidades de triunfar.

En cuarta posición está el modelo de negocio, que como dice Gross no es tan importante ya que muchas empresas nacen sin modelo de negocio y éste se va constituyendo a medida que el cliente va demandando. O aunque se tenga uno es muy habitual, incluso necesario, ir pivotando de modelo a medida que se conoce más a quién va dirigido nuestro producto.

Y por último, muy por debajo de todas las demás, aparece la financiación. De hecho, tal y como concluye Gross, si en gran medida los otros factores se aciertan y hay tracción, es relativamente fácil encontrar financiación en la actualidad. Por lo tanto, si como emprendedor vas despavorido de evento en evento ofreciendo parte del pastel a inversores que huelen la sangre a quilómetros, dando Pitches a cualquiera que tenga un par de minutos para escuchar de qué va tu Startup, y sufres de insomnio obsesionado con esa primera ronda que permitirá costear el alquiler del coworking y pagar las nóminas de los próximos seis meses… Ojo, es probable que sufras de Trastorno de Inversión Compulsiva (T.I.C.). Este trastorno es muy habitual entre emprendedores, sobretodo entre los más noveles, y es contraproducente cuando impide prestar atención a los cuatro factores que hemos visto que son más importantes que la financiación para llevar a buen puerto la Startup. Por qué ¿de qué te servirá conseguir financiación el primer año si ahora no es el momento óptimo para lanzar tu idea? ¿o no dispones del equipo adecuado para funcionar de manera adecuada? ¿o si en el fondo te das cuenta que tu idea no es suficientemente buena o no es lo disruptiva que presagiabas?

El ego es el mayor aliado del emprendedor, pero a su vez puede ser su peor enemigo. Enamorarse excesivamente de la propia idea de Startup, pensando que se ha encontrado “el Santo Grial de las Startups”, o de la idea de “tener una Startup”, obsesionándose en conseguir esa financiación que lo permita, ni que sea para un año, puede hacer perder perspectiva de what matters most. La realidad siempre termina por imponerse y, como hemos visto, los mecanismos hacia el éxito son los descritos por Gross, no los que desee nuestro pequeño ego. Jason Fried, fundador y CEO de Basecamp, avisa que “los fundadores deben desprenderse de la cultura de la financiación dirigida por el ego, y en su lugar construir negocios sostenibles y rentables” y más radical se muestra Ryan Smith, fundador y CEO de Qualtrics: “Tienes que estar 10 años haciendo boostraping antes de dar pitches a inversores.” En definitiva, habrá que hacer caso al dicho popular: “El dinero no da la felicidad, pero tampoco asegura el éxito de tu Startup.”

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