Los inconvenientes de ser un millennial

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Josep Darnés

El otro dia hablaba con una amiga millennial. Muy millennial, para lo bueno y para lo malo. Al escucharla, me ocurrió algo que se ha venido analizando en la red desde hace un tiempo: por una parte me despertaba admiración ese desparpajo y confianza con la que hablaba, y por otra, veía una cierta arrogancia, incluso condescendencia, hacia las generaciones mayores a las que, en general les está costando más adaptarse a lo nuevos tiempos.

Pertenezco a la generación X, ni baby boomer ni millennial, ni chicha ni limoná. Hace unos años empecé a escuchar el término millennial y todo me parecía positivo alrededor de ellos: por fin parecía que llegaba una generación que había aprendido de la lección de sus generaciones predecesoras. Ya no eran unas esclavas del éxito y la disciplina como los boomers, ni tan conformistas, a la par que nihilistas, como los X.

Los millennials son una generación enfocada a la emprendeduría, dejándose de clichés sobre “lo que uno debería hacer con su vida”, para la que, lo único importante ya no es el dinero o el éxito, sino la realización personal y los grados de libertad que les permite a lo que se dedican. Se enfocan más a una eficiencia sana, sin la necesidad de tener que pasar trece horas en una oficina, incluso pudiendo verse más cool el trabajar desde casa. En la que ser un “nomad” se toma como una aventura y no un inconveniente. Una generación en la que la transformación digital ni se cuestiona. Las palabras freelance y Start-Up son naturales. En la que los techies con sudadera y zapatillas deportivas son los nuevos jefes.

Envidio en buena parte este desapego zen de lo material y una capacidad hedonista mayor y de autorrealización, pero como siempre, cuando lo viejo tiene que dejar paso a lo nuevo, aparecen rencillas y, como contaba al inicio, existen una serie de inconvenientes en ser un millennial, aunque también sería bueno empezar a desmitificar. En concreto, destaco cinco características de las que se les acusa…

Portada de la revista Time sobre millennials

1. Egocéntricos?

Se les considera excesivamente autocentrados. De hecho es la generación que ha empezado a hacerse selfies, a compartir continuamente sus experiencias en las redes sociales de manera natural, y que nos pueden resultar bastante pesados por exceso de narcisismo. ¿Pero no será su mayor capacidad de disfrutar de la vida lo que realmente molesta? En un artículo del año pasado escrito por una millennial se daba cuenta que se les acusaba de ser “demasiado ensimismados e ignorantes de recordar su pasado”, pero también recordaba que tal vez “no son responsables de la educación recibida y que impulsan movimientos para cambiar un sistema que se ha demostrado tan defectuoso”. Es verdad: el exceso de selfies y una vida en “yo yo yo y sólo yo” puede acabar resultando cansina, pero ojo: cuando hablas con millennials te das cuenta que la mayoría están agotados de tanto selfie, y tanto autocentrado. De hecho, los millennials tampoco comprenden su vida sin los demás, son de unirse en grupos, de organizar “quedadas” o “meetups”, de compartir lo que les ocurre para desarrollar nuevas formas de comunicación, y además no se puede olvidar que son nativos digitales, por lo que todo este lenguaje ya es natural en ellos. Además de acusarlos de ególatras, también se escucha a veces que son soberbios – y en algunos casos no pongo en duda que así sea – aunque creo que no es soberbia la palabra, sino que simplemente no les gusta perder el tiempo en “pequeñeces”, ya no quieren psicoanalizarse tanto como sus predecesores, ni tirarse años en terapia, tal vez se valen de un par de charlas TED mensuales. Se dice que cada generación mejora a su predecesora, aunque las más viejas se resistan a aceptarlo. Desconozco si los millennials son más inteligentes que los boomers o los X, pero sí más hábiles y audaces que éstos y más conscientes de lo corta que es la vida, de ahí que con veintipocos años ya aspiren a fundar su propia Start-Up o colgar su disco en iTunes con diecisiete. Ya no disponen del tiempo y la paciencia para esperar a escalar en alguna gran corporación.

2. Vagos?

Es cierto que los millennials reniegan de obligaciones como calentar obligatoriamente la silla un mínimo de 60 horas semanales. ¿Pero eso es sinónimo de vagancia o de autoestima? Si en una semana, pueden sacar adelante su trabajo con sólo con 20 horas, o automatizar los últimos dos días de trabajo, o incluso trabajar sólo 4 horas como les sugiere su gurú Ferriss, prefieren desaparecer y trabajar desde alguna cafetería cerca de la playa o simplemente ir a hacer surf, y no dudan en tomarse un año sabático para viajar si así lo prefieren. Los millennials a menudo son criticados con dureza, como en este artículo, acusados de perder el tiempo en tareas improductivas y de estar demasiados pendientes de instagram y su smartphone. Y seguramente es cierto que aún se da la máxima de que para ser considerado un buen profesional demasiadas veces “no es suficiente con serlo, sino que además hay que parecerlo”, pero no nos equivoquemos: los millennials pueden trabajar muy duro pero por razones distintas a las convencionales. Ellos necesitan sentir pasión por su trabajo, de alguna manera el trabajo deja de ser trabajo. Es una parte esencial de la vida y queda todo integrado. A ojos de un boomer todo esto es “demasiado idealista”, incluso “peligroso” ya que invita a salirse demasiado de la línea marcada en el stablishment laboral clásico. Pero la generación millennial está sobradamente preparada, están tan formados y son tan wikicultos que no necesitan demostrar nada. El concepto de “self-made man” tan querido por sus predecesores ya no es tan habitual ni tan apreciado.

3. Superficiales?

Se les acusa de ser vacíos y egoístas, de alardear con ese aire despreocupado “ajeno a los problemas del mundo”, hecho que muchas veces produce enfado a las generaciones predecesoras, eternamente preocupadas por los derroteros que toma la sociedad y con una visión más apocalíptica del futuro. Pero, ¿es cierto que los millennials no se preocupan por el futuro del mundo? Si observamos un poco son los impulsores de grandes campañas online para sacudir conciencias y producir cambios, de apostar por la economía colaborativa. Son los que han dejado de vivir instalados en la queja, para aceptar mejor que los tiempos han cambiado – y que cambian continuamente – e incluso embarcarse en nuevos movimientos políticos y no gubernamentales o revoluciones como la Primavera Àrabe a través de las redes sociales. Sus valores son otros: dan más importancia a valores como la libertad, la felicidad, la realización, la independencia, y dejan atrás valores anquilosados como el sacrificio, el éxito y la competitividad a cualquier precio. Además de una conciencia mediambiental mucho mayor. ¿Antes de acusar a un millennial de estar todo el día pegado al mundo digital, no podríamos pensar también que es en internet donde están todas las respuestas y dónde pueden conectarse con todo tipo de personas sin importar el país y el origen? A veces se les trata que sólo quieren fundar una Start-up para venderla y hacerse millonario – y habrá muchos casos que esto sea cierto – pero en la gran mayoría les brillan los ojos cuando están conectados con lo que hacen, cuando ponen pasión a su pasión, conscientes que lo importante es el viaje y no el llegar al destino.

4. Inmaduros?

Se les achaca de falta “de tocar poco con los pies en el suelo”. Aunque yo diría a éstos que los acusan que carecen de la valentía de muchos millennials, que han aprendido a vivir sin aferrarse a lo material, de no agarrarse contínuamente a lo conocido, de aceptar la incertidumbre como algo inherente a los nuevos tiempos. Los millennials son más conscientes que para llegar a otro lugar hay que perder de vista la propia orilla. El espíritu de aventura es mayor en los millennials, han redefinido el “dream big”, ya no orientado tanto a lo material y acaparar riqueza, sino en acaparar experiencias. Prefieren hacer la vuelta al mundo que tener una hipoteca. Aceptan teletrabajar desde casa para poder surfear cada mañana. Cambian la palabra responsabilidad por libertad por qué, en el fondo, quieren ser los únicos responsables de su vida. Creo que sus predecesores han confundido inmadurez con capacidad de disfrutar de la vida.

5. Caóticos?

Los millennials tienen la capacidad para saltarse pasos, para dejar de un lado la burocracia y agilizar los procesos, no entienden de limitaciones que el mundo predigital obligaba. Han inventado el concepto “working nomad”, en especial el “digital nomad”, para poder trabajar donde quieran y cuando quieran. Su hogar es el Mundo. A ojos de otras personas todo ello puede parecer caótico, sin un rumbo claro, que imposibilita la posibilidad de “asentarse”. Para un millennial limitarse es una posición perdedora. El pensamiento ya no es lineal. El pensamiento es lateral, ramificado, o mejor, hiperlinkado y ellos han sabido entenderlo. Y cierto es que ello tiene sus inconvenientes, y los procesos pueden resentirse por un exceso de dispersión, pero un millennial se desenvuelve bien en este aparente caos. Tal vez, a los que se quejen de ellos no les quede otra solución que el darwiniano “adaptarse o morir”.