Silicon Valley ❤ Séneca

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por Josep Darnés

“Los hombres se ven perturbados no por las cosas,
sino por las opiniones sobre las cosas.” – Epícteto, Filósofo y esclavo

Silicon Valley es ese lugar necesitado de novedades y modas, bueno, como en todas partes. La diferencia es que allí no las copian, las crean. Y a la vez son hijos del postmodernismo metidos de lleno en el postcapitalismo, por lo que andan faltados de referentes, huérfanos de una filosofía de vida porque el American Dream ya no les sirve (aunque Trump se haya encargado de resucitarlo). Sus únicos referentes filosóficos hasta hace poco han sido los clásicos patrios como Ralph Waldo Emerson, Thomas Jefferson o Henry David Thoreau, o más recientemente speakers motivacionales como Brian Tracy, Zig Ziglar o Tony Robbins, sin embargo han dirigido su vista a algo muuuuucho más alejado, temporal y culturalmente hablando – ¿o tal vez no tanto? – como los filósofos estoicos de la Antigua Grecia.

Quién les iba a decir a Epícteto, Marco Aurelio & Co que iban a ser influencers dos milenios más tarde en Silicon Valley. Como recomendaba mi añorado Salvador Pániker, una filosofía de vida debería ser “retro-progesiva”, algo así como un pasito pa’lante (progresiva) un pasito pa’trás (retro) aunque pueda sonar a canción de Ricky Martin. Uno de los más destacados seguidores actuales de la “vía estoica” es Ryan Holiday, conocido gurú del marketing digital y el growth hacking. Holiday se ha convertido en uno de los emprendedores que ha resucitado el estoicismo entre los startuperos de la Bay Area, en especial a su preferido: Marco Aurelio. Holiday, en su relectura del estoicismo, insiste en aspectos como dejar un poco de lado el exceso de importancia de uno mismo, como una de las mejores maneras de encarar las dificultades. Si bien en algunos puntos, el estoicismo se parece a las filosofías orientales por su recomendación de desapegarse de las vicisitudes del éxito y del fracaso, es la antítesis del monje zen que se retira al templo en vida contemplativa, ya que el estoico es el tipo normal que se enfrenta a los contratiempos de la vida, es el emprendedor de startup o el escritor de un bestseller que suda la gota gorda para publicar algo que merezca la pena.

Pequeña reseña histórica:Aunque el estoicismo se fundó en el 301 a.C. por Zenón de Citio, es una corriente filosófica célebre sobretodo por sus tres últimos exponentes: Séneca, Epícteto y Marco Aurelio, que abarcaron los dos primeros siglos d.C. A pesar de que a partir de Marco Aurelio, el estoicismo entró en una fase de decadencia, esta filosofía ha ido influenciando a pensadores de todas las épocas (Montaigne, Descartes, Kant) hasta nuestros días. El concepto “ser estoico” actualmente tiene que ver sobretodo en ser fuerte, imperturbable y ecuánime ante la desgracia, y si bien es cierto que esto una parte de la filosofía estoica, en realidad abarcó mucho más y en diversos campos: lógica, física y, sobretodo, ética, es decir, los estoicos filosofaron sobre el conocimiento, la ciencia y la conducta humana de manera muy profunda.

“¿Así que otras personas me hacen daño? Ese es su problema. Su carácter y acciones no son mías. Lo que se hace a mí es ordenado por la naturaleza y lo que yo hago es por mi mismo.” – Marco Aurelio, Filósofo estoico y emperador

Otro célebre emprendedor como Tim Ferriss tiene a Séneca como estoico de cabecera por aportar una lista de indicaciones simples y prácticas para mejorar los resultados con menos esfuerzo. Jonathan Newhouse, CEO de Conde Nast International, quedó impactado por la lógica aplastante de esta antigua filosofía, como por ejemplo que resulta absurdo y contraproducente el apegarse a cosas que están fuera de nuestro control. Por su parte, el periodista Oliver Burkeman destaca que que “para los estoicos, el estado ideal de la mente era la tranquilidad, la calma, no la alegría nerviosa que los pensadores positivos habitualmente parecen referirse cuando usan la palabra ‘felicidad’. Y la tranquilidad tenía que ser adquirida no a través de la consecución extenuante de experiencias divertidas, sino cultivando una especie de indiferencia tranquila hacia las circunstancias de uno mismo. Una manera de hacer esto, argumentaban los estoicos, era girarse de cara a las emociones y experiencias negativas en vez de rehuirlas, y examinarlas de cerca.”

Fotograma de la serie “Flaked” (2016, Netflix)
Mi estoico de cabecera es Epícteto. Cuando descubrí su libro “El Enquiridión” aluciné con las conexiones que tenía con gran parte de la psicología moderna, sobretodo en la cognitivo-conductual, del que célebres psicoterapeutas como Albert Ellis y Aaron Beck se inspiraron para crear buena parte de sus abordajes para sobrellevar dificultades. “Emociones como la ansiedad y el miedo tienen sus raíces en la incertidumbre y raras veces en la experiencia. Cualquiera que haya hecho una gran apuesta por sí mismo sabe cuánta energía ambos estados pueden consumir. La solución es hacer algo acerca de eso que se ignora. Familiaricese con las cosas, los peores escenarios posibles que a usted le aterran” escribe Ryan Holiday.

La razón por la que “la vía estoica”  es tan bien acogido por parte de emprendedores tan cool es porque tienen muchos puntos en común en la manera de encarar las dificultades y, en general, como manera de vivir, que se podría resumir en los siguientes puntos:

  • Acción. Como dijo Epícteto: “Del mismo modo en que el material del carpintero es la madera, y el del escultor, bronce, el objeto del arte de vivir es la propia vida de cada cual. En gran parte, es una filosofía diseñada para la vida y para la acción no para filosofar. Si alguien se quiere quedar más en un plano mental y de análisi el estoicismo no sirve. El estoicismo entiende el paso a la acción como una forma de disciplina sobre nosotros mismos, y actuar sobre las cosas sobre las que realmente tenemos cierto control. Al final el estoico no entiende una filosofía que no sirva para actuar y para aprender a poner “foco” entre tantas distracciones,
  • Visión. “Las personas no son holgazanas, simplemente no tienen objetivos que los inspiren” afirma Tony Robbins. El estoicismo va un poco más allá y no propone trabajar por “objetivos” sino convertirlos en un propósito moral, que te lleven a desarrollar una vida virtuosa. De hecho, según los estoicos “una vida buena” debería ser el verdadero propósito – también al emprender – y dejar de un lado la vanidad y el postureo tan habitual en el gremio de las Startups.
  • Calma. “Ese trabajo disfuncional que te pone ansioso, esa relación conflictiva, la vida trepidante. El estoicismo, porque nos ayuda a gestionar y pensar a través de las reacciones emocionales, puede ayudar a hacer estas situaciones mucho más soportables. Te pueden ayudar a gestionar y suavizar los detonantes que parecen estar constantemente activados” afirma Ryan Holiday. Se trata de cultivar una mentalidad más relajada y menos preocupada en general, y sobretodo sobre lo que no se puede controlar. Una mente estoica tampoco se deja llevar tanto por las decepciones o frustraciones cuando las cosas no salen como queremos que salgan.
  • Desapego. Si bien el estoicismo no rehuye de lo que se debe hacer, insiste en no apegarse a lo producido, a lo que poseemos, al dinero, a las borracheras del éxito y fama, y en siempre mantener la libertad de decisión, de poder un paso atrás cuando sea necesario, incluso abandonar el proyecto si es lo correcto en ese momento. Los estoicos se refieren a menudo que pensar en la propia muerte ayuda a tomar distancia y perspectiva de las dificultades y a restarle importancia y dramatismo a éstas, que nada tiene que ver con el pensamiento naïf del pensamiento positivo.
  • Sencillez. Entronca con movimientos en auge como el Minimalismo que busca ir a lo esencial dejando lo superfluo para una vida más plena y satisfactoria. Se trata de no complicar más las cosas de lo que son, de poder verlo con cierta perspectiva y objetividad para simplificar, por muy compleja que sea la situación. También tiene que ver con no dedicarse a las distracciones sino hacer foco con lo que en realidad importa.
  • Transversalidad. Desde hace siglos es una filosofía que ha servido a personas de distinto rango, de emperadores a esclavos, de presidentes a entrenadores. Y que haya llegado hasta nuestros días siendo ahora adoptada por emprendedores ratifica su carácter universal y perenne. Su indiscutible validez además no excluyente, sino que puede complementar a otros campos que han sido sobreexplotados como la psicología o el crecimiento personal.
Evento dedicado al estoicismo que tendrá lugar en Toronto en Octubre de 2017
Si algo bueno tiene el gremio emprendedor es que no saben hacer las cosas a medias y ya han organizado desde hace años la Stoicon, un evento internacional donde se encuentran todos los frikis y followers de esta filosofía y en la que hablan los mayores gurús del tema del país como Ryan Holiday. Incluso se ha organizado el segundo Stoic Camp organizado por dos profesores universitarios de NY, en plan campamentos de verano, que durante cuatro días se aprende y experimenta estoicismo de manera intensiva.

¡Aunque tampoco vayamos a fliparnos con las premisas estoicas! Como ha ocurrido con el coaching o el mindfulness, los gurús de turno lo quieren vender como la nueva panacea, y tal y como recalca Jonathan Newhouse: “Siendo honesto, no creo que el estoicismo impacte en cómo gestiono la compañía. No miro la empresa todos los días y me pregunto ‘¿Cuál es la manera estoica de hacer una cierta cosa?’. Lo que sí hace es ayudarme a manejarme a mí mismo y a mis propios sentimientos.” Aunque si bien los emprendedores no pueden estar pendientes si viven y trabajan según las premisas estoicas, sí parece que éstas pueden ser unas buenas aliadas como filosofía de vida y de las que obtener inspiración, dirección y serenidad en ciertos momentos.

“Es en tiempos de seguridad que el espíritu debe prepararse para tiempos difíciles. Mientras la fortuna otorga favores, es entonces el momento de que se fortalezca contra sus rechazos .” – Séneca, Filósofo estoico y político

Lecturas recomendadas:

  • “Meditaciones”. Marco Aurelio.
  • “Enquiridión. Un manual de vida”. Epicteto.
  • “Sobre la brevedad de la vida”. Séneca
  • “The Obstacle is the Way”, “The Daily Stoic”. Ryan Holliday.
  • “Stoicism and the Art of Happiness . Ancient Tips For Modern Challenges.”. Donald Robertson.
  • “The Antidote”. Oliver Burkeman.
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